ChatGPT guarda tus conversaciones, puede usarlas para entrenar y no tienen secreto profesional. Qué derechos tienes en España y cómo ejercerlos.
10 min de lectura
A ChatGPT le cuentas cosas que no dirías en público: una duda de salud, un problema de pareja o el contrato que te acaban de mandar. Pocas personas saben dónde acaba todo eso ni quién puede leerlo, y la inquietud es general. Según el Observatorio IAON 2026, que la AEPD comentó en su blog el 3 de noviembre de 2026, la privacidad y el uso de los datos personales son la principal preocupación de los españoles ante la inteligencia artificial, con un 52,9 % de los encuestados.
La respuesta corta es incómoda. ChatGPT guarda lo que le escribes, puede usarlo para mejorar sus modelos salvo que lo desactives, personal autorizado puede revisarlo en determinados casos y ninguna norma de secreto profesional protege esas conversaciones. A cambio, como usuario en la Unión Europea tratas con un responsable del tratamiento concreto, OpenAI Ireland Limited, frente al que tienes los derechos del RGPD, y buena parte de lo que ocurre con tus datos depende de ajustes que están en tu mano.
Sí, hasta que las borras, y borrarlas no las elimina al instante. Las conversaciones permanecen en el historial de tu cuenta sin fecha de caducidad. Cuando eliminas un chat desaparece de tu historial, pero la política de privacidad europea de OpenAI, actualizada el 24 de agosto de 2026, indica que los datos borrados salen de sus sistemas en un plazo de 30 días, salvo que OpenAI deba conservarlos más tiempo por seguridad, para prevenir el fraude o por una obligación legal.
Los chats temporales funcionan de otra manera. Según el centro de ayuda de OpenAI, no aparecen en el historial, no crean memorias, no se usan para entrenar y se borran a los 30 días, aunque mientras tanto pueden revisarse para detectar abusos.
La memoria es un almacén distinto del historial. ChatGPT puede guardar datos que le pides recordar o que considera útiles y consultar tus conversaciones anteriores para personalizar las respuestas. La documentación sobre la memoria advierte de que borrar un chat no elimina por sí solo la memoria creada a partir de él, así que hay que borrar las dos cosas.
Esos plazos pueden ceder ante un tribunal. En mayo de 2025, en el pleito de The New York Times contra OpenAI en Estados Unidos, una magistrada federal ordenó conservar los registros que normalmente se habrían borrado, incluidos los chats eliminados. Esa obligación general terminó el 26 de septiembre de 2025, y OpenAI explica que ya no debe guardar de forma indefinida las conversaciones originadas en el Espacio Económico Europeo, aunque mantiene bajo custodia un conjunto limitado de datos de abril a septiembre de 2025.
Otros usuarios no, pero OpenAI sí puede acceder en casos concretos. En la documentación de ChatGPT, la empresa explica que un número limitado de personal autorizado y de proveedores sujetos a confidencialidad puede acceder al contenido para investigar abusos o incidentes de seguridad, atender una consulta de soporte, gestionar asuntos legales o mejorar el modelo si no te has excluido. Los proveedores que tratan datos por cuenta de OpenAI sólo pueden hacerlo siguiendo sus instrucciones, que es la posición del encargado del tratamiento del artículo 28 del RGPD.
La publicidad abre otra pregunta. OpenAI anunció el 18 de agosto de 2026 que, desde el 24 de agosto, mostraría anuncios a los usuarios de los planes gratuito y Go en 31 mercados europeos, entre ellos España. Según su centro de ayuda, en el Espacio Económico Europeo los anuncios no se personalizan de entrada y los anunciantes sólo reciben datos agregados, como visualizaciones o clics, nunca tus conversaciones. Aun así, el anuncio se elige a partir del contexto de la conversación en curso, y la política vigente ya prevé anuncios personalizados con tu consentimiento.
En los planes personales, sí, salvo que lo desactives. El centro de ayuda reconoce que, en los servicios para particulares, OpenAI puede usar tu contenido para entrenar sus modelos. Puedes excluirte con el ajuste de mejora del modelo, dentro de los controles de datos de la cuenta, o desde el portal de privacidad. A partir de ese momento las conversaciones nuevas dejan de usarse, pero lo ya utilizado no vuelve atrás. Los chats temporales quedan fuera, y en los planes Business, Enterprise y Edu OpenAI no entrena por defecto con el contenido.
Hay un matiz que pasa desapercibido. Si valoras una respuesta con el pulgar arriba o abajo, OpenAI puede usar para entrenar toda la conversación asociada a esa valoración, y puedes enviarla aunque te hayas excluido.
Esto tampoco debe confundirse con el contenido de las webs que se usa para entrenar, donde el titular de lo publicado en abierto se defiende reservándose los derechos. Meta, por su parte, entrena con lo que se publica en abierto en Facebook e Instagram y con lo que se le dice a Meta AI, como explicamos al ver cómo oponerte al entrenamiento de Meta, LinkedIn y X. En ChatGPT, en cambio, lo que alimenta el modelo son tus conversaciones privadas, justo aquello que no habías publicado.
Sí, porque esas conversaciones no tienen secreto profesional. El secreto que protege lo que cuentas a tu abogado o a tu médico es un deber propio de esas profesiones, como el que impone a la abogacía el artículo 542.3 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, y ninguna norma lo extiende a un programa. El consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, lo reconoció en julio de 2025 en el pódcast This Past Weekend, según recogió TechCrunch. Admitió que, si alguien cuenta a ChatGPT sus asuntos más delicados y después hay un pleito, la empresa podría verse obligada a entregarlos.
Una conversación puede llegar a un procedimiento por dos vías. La primera es que la aporte quien tiene acceso lícito a ella, ya seas tú o la otra parte. En un proceso civil se presentaría como instrumento que permite archivar y reproducir datos, en los términos del artículo 384 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. La segunda es que un tribunal requiera los registros al proveedor.
Esto último ya ha ocurrido en Estados Unidos. El 5 de enero de 2026, el juez de distrito Sidney Stein confirmó la orden que obliga a OpenAI a entregar una muestra de 20 millones de registros de conversaciones desidentificados a los medios que la demandan, según informó el ABA Journal. En España no conocemos ninguna resolución comparable, pero nada en nuestro ordenamiento atribuye a estas conversaciones una protección especial frente a un requerimiento judicial.
Los del RGPD, frente a OpenAI Ireland Limited. La política de privacidad europea identifica a esta sociedad como responsable del tratamiento para los usuarios del Espacio Económico Europeo y Suiza. Frente a ella puedes ejercer los derechos de acceso, rectificación, supresión, limitación, portabilidad y oposición de los artículos 15 a 21 del RGPD, a través del portal de privacidad o escribiendo a dsar@openai.com. La empresa tiene un mes para responder, prorrogable en casos complejos, según el artículo 12.3.
El dato jurídico más relevante es la base que alega para entrenar. La política se apoya en el interés legítimo, propio y de terceros, del artículo 6.1.f) del RGPD, y eso abre la puerta al derecho de oposición del artículo 21. En su formulación general, ese derecho exige alegar motivos relacionados con tu situación particular y permite al responsable seguir si acredita motivos legítimos imperiosos. OpenAI ofrece más, porque el ajuste de mejora del modelo y la opción del portal funcionan sin que tengas que justificar nada.
Si no te responden o la respuesta no te satisface, puedes reclamar ante la AEPD desde España, porque el artículo 77 del RGPD te permite acudir a la autoridad de tu residencia habitual. Como OpenAI tiene su establecimiento en la Unión en Irlanda, la autoridad principal es la Data Protection Commission, conforme al artículo 56. La AEPD le traslada la reclamación, interviene como autoridad interesada en el procedimiento de cooperación del artículo 60 y sigue siendo tu interlocutora. Acompaña la reclamación con la prueba de que antes te dirigiste a OpenAI.
La regla de la autoridad principal ya ha decidido un caso. El Garante per la protezione dei dati personali sancionó a OpenAI con 15 millones de euros en diciembre de 2024, entre otros motivos por tratar datos para entrenar ChatGPT sin una base jurídica adecuada y por falta de transparencia. El Tribunale di Roma anuló la sanción por sentencia n.º 4153/2026, publicada el 18 de marzo de 2026, sin entrar en el fondo. Entendió que, desde que OpenAI Ireland pasó a ser su establecimiento en la Unión el 15 de febrero de 2024, el asunto correspondía a la autoridad irlandesa.
Nada que pudiera perjudicarte seriamente si saliera de la conversación. En la práctica, eso deja fuera estas categorías:
Con los datos de otras personas hay que distinguir. Si los compartes en un ámbito puramente personal o doméstico, el RGPD no se aplica a lo que tú haces, por la exclusión de su artículo 2.2.c), aunque puedes lesionar su intimidad. Si lo haces por tu trabajo, como al pegar el expediente de un cliente o la nómina de un empleado, actúas como responsable del tratamiento o por cuenta de él, y comunicar esos datos a un tercero exige una base jurídica que normalmente no tendrás.
Para lo que sí le cuentes, cuatro pasos reducen mucho la exposición:
Si en tu empresa se usa ChatGPT en sus versiones personales con datos de clientes o información interna, el riesgo es tuyo, porque respondes como responsable del tratamiento de esos datos y no tienes con OpenAI ningún contrato de encargo que los cubra. Esos datos pueden además transferirse a Estados Unidos, por lo que también hay que saber qué pasa con los datos que viajan a EE. UU. Una política de uso de IA en la empresa, con herramientas contratadas en planes profesionales y reglas claras sobre qué puede introducirse, cierra ese frente antes de que llegue una brecha o una reclamación.
Lo que escribes en ChatGPT queda en manos de una empresa que lo conserva, puede revisarlo en supuestos tasados y, en los planes personales, lo usa para entrenar mientras no digas lo contrario. No hay secreto profesional que lo proteja, y un pleito puede sacarlo a la luz. Tienes, en cambio, herramientas reales: ajustes que desactivan el entrenamiento, chats que no quedan en el historial y los derechos del RGPD frente a OpenAI Ireland, con la AEPD como puerta de entrada si no te atienden.
De tu historial, sí. De los sistemas de OpenAI se elimina en un plazo de 30 días, salvo que la empresa deba conservarlo más tiempo por seguridad o por una obligación legal. Si de esa conversación salió una memoria, bórrala también, porque se guarda aparte.
No. Los chats temporales no aparecen en tu historial ni se usan para entrenar, pero OpenAI los conserva hasta 30 días y puede revisarlos para detectar abusos. Si guardas uno, pasa a ser un chat normal.
Desde octubre de 2026, OpenAI empieza a incorporar una marca de agua invisible al texto que genera ChatGPT en la Unión Europea. Se debilita mucho si el texto se edita, y no encontrarla no prueba que lo escribiera una persona, como explicamos al hablar de la marca de agua de ChatGPT.
Muy poco. Plus es un plan personal, así que tus conversaciones pueden usarse para entrenar igual que en el gratuito mientras no lo desactives, y sólo cambia que no ves anuncios. Los planes Business, Enterprise y Edu sí excluyen el entrenamiento por defecto.
Sí, mediante el derecho de acceso del artículo 15 del RGPD, que puedes ejercer en el portal de privacidad o en dsar@openai.com. La exportación de la cuenta te da una copia rápida de tus conversaciones, pero el acceso incluye además los fines, los destinatarios y el plazo de conservación.
Este artículo se ha preparado con ayuda de inteligencia artificial. El abogado que lo firma ha revisado cada dato y responde de su contenido.
Así usamos la IA en el despachoUna inspección se responde con papeles, y los de la IA de tu empresa los redactaremos nosotros.
Ante la AEPD, la primera decisión es si pagar o defenderse, y la tomarás con los números delante.